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Durante años la actividad empresarial,
especialmente la industrial, se ha constituido como el principal agente de
contaminación ambiental. Sin embargo, actualmente, y cada vez con mayor frecuencia,
las empresas son conscientes de su importante papel en la conservación y
cuidado del medio ambiente y de su capacidad para reducir el impacto
ambiental negativo que generan.
La integración del medio ambiente en la
empresa se ha convertido en una fuente de ventajas competitivas, relacionadas
principalmente con la reducción del consumo de recursos y la generación de
residuos y la optimización de los procesos productivos, lo que conlleva una
reducción de gastos y un aumento de beneficios.
Para lograr compatibilizar el desarrollo
económico y el respeto al medio ambiente de la actividad empresarial, la
gestión medioambiental deberá estar incluida en la gestión global de la
empresa.
Existe una gran variedad de instrumentos de
gestión medioambiental a disposición de la empresa, a continuación
presentaremos algunos de los más representativos, como son: la certificación
de los sistemas de gestión medioambiental, la certificación de productos, los
indicadores medioambientales, el proceso de auditoría medioambiental y las
memorias de sostenibilidad.
La implantación de un sistema de gestión
medioambiental mejora la posición competitiva de la empresa. Entre las
principales ventajas y motivaciones para la implantación de un sistema de
gestión medioambiental podemos encontrar las siguientes:
·
Se encuentra de conformidad al
marco legal
·
Conformidad con las exigencias
de los consumidores, introduciendo las exigencias medioambientales.
·
La compañía será más vendible:
estrategia de diferenciación.
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Mejora la imagen interna y
externa de la empresa.
·
Mejor utilización de los
recursos.
·
Niveles de seguridad superiores.
·
Demostración de
capacidad: su compañía puede ajustarse a un determinado modelo
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